Hace varias semanas que este blog ha caído en el olvido, seguramente su autor estaba muy ocupado con otras actividades, múltiples y de lo mas cotidiana, todo este tiempo ha transcurrido con una normalidad que asombra, poco a poco las piezas se acodan en el tablero, la butaca viajera arranca su venta de garaje, en ese mismo instante alguien mas debe estar levantando el vuelo, pero es hoy precisamente cuando me envuelve una gran curiosidad; descubrir donde nace el deseo.
Caminas por la calle y ves pasar a una chica, descubres en ese momento que su cuerpo, su mirada, su cabello, todo absolutamente todo de ella es perfecto… ¡Sí perfecto! No hay un solo error, descubres que te gusta plenamente, descubres que deseas estar con ella.
En su etapa más pura el deseo puede ser solo caminar juntos por la calle, compartir un café aunque este después sea café de olvido, café de amarguras y penas. Pero finalmente deseas con todas las fuerzas de tu corazón entregas el alma para satisfacer ese deseo.
Coincido que el una vez que tienes lo que deseas es cuando descubres el miedo, miedo de perderlo… porqué al perder vienen las ausencias y un vacio tan grande tan seco, como las hojas que caen de los arboles cansadas de ver las estaciones pasar.
El deseo es un placer interminable, el tren que te lleva de viaje a explorar sentimientos y emociones que siempre crees son tan personales, tan íntimas, pero viajas con la mente, descubres el placer al sentir el contacto de otra piel, la cercanía con otro cuerpo, calidez de un beso, lo profundo de un abrazo, esa mezcla de emociones, deseos y sentimientos, que hacen que el deseo se convierta en pasión.
Analizando mi entorno, veo que todo es deseo desde quienes desean que las salve superman, quienes deseamos sentarnos en la meseta de la arena ocre a esperar a la princesa que naufragó en el mar, hasta quienes desean que la vida les de nuevas emociones con la próxima salida de sol.
Deseo… yo no sé que deseo, tal vez estar en el bosque donde el aire sople con tal fuerza que pueda arrancar los recuerdos de mi mente, una corriente tan fuerte que los funda con el mar, finalmente ahí fue el naufragio.
Cuando nos damos cuenta , que eso que se desea esta muy cerca, la expectativa se vuelve una espiral de armonias y de silencios que te lleva a perder la necesidad de alimentarte físicamente y sólo queda el hambre en esencia y si ese deseo no es satisfecho eso te reta a seguir comprometido a conseguir tan solo una mirada, eso seria como la gota de agua que recibes en el desierto ,deseando que el futuro no sólo sea un adverbio de tiempo.
Posdata: Sigo esperando a que me salve Superman.