Los sábados en casa, solo me recuerdan que he tenido semanas donde he terminado tan cansado que llega el sábado duermo, y despierto con ganas de seguir durmiendo. Me despierto y leo un libro, justo las páginas que leo me hacen decidir no volver a comer carne, porque según la filosofía tibetana si alimentas a tu cuerpo con cosas muertas gastas gran parte de energía en poder digerirlas, esto a la larga acarrea enfermedades y muerte, extrañamente hace unos días reflexionaba mucho sobre la muerte, la vida y demás cosas que siempre nos preocupan. Volviendo al tema de la carne, imagine los cortes, las espadas, la cecina, el pozole, la machaca, etc., etc., lo único que conseguí es que me diera hambre, no precisamente un hambre que sacias con manzanas, nueces y lechugas, definitivamente eso de ser vegetariano tendré que pensarlo mucho. Posterior al hambre me di cuenta que sigo teniendo sueño, contrario a lo que dice el libro en vez de llenarme de energía a las siete de la noche, pensé en despertarme con un café y seguir leyendo, extraño pero no tenía ganas de ir solo por el café, entonces suena el celular, esperaba una invitación a salir, pero resulta que era el mensaje de uno noticias, Narro decía que el narco no ha superado la gobernabilidad, ayer viví la psicosis de una supuesta amenaza de enfrentamientos, que me hizo encerrarme en mi casa maratónicamente a las once de la noche. El punto era que nadie iba a invitarme a salir, porque hace años que no cultivo amistades, a pesar de recibir ayer, una invitación a una boda a la cual decidí no ir, porque me molestan esos rituales donde la gente quiere vivir feliz por siempre, además de que mi cansancio sumado a mi mal humor, no me vuelve un buen compañero en estos momentos, está bien a quien quiero engañar, dicen que si te invitan a una boda el compromiso se hace inminente. Que miedo, ya desperté sin necesidad de café. En conclusión tendré que buscarme algo que hacer los sábados, porque en caso de seguir así, continuaré escribiendo estupideces poco interesantes, total que ya no fui por el café, ni a la boda de no sé quien, en conclusión; leeré hasta que me caiga de sueño y pueda seguir durmiendo, tal vez sueñe con el Tibet, el Everest, y las cosas que no debo de comer, para reemplazarlas por lechugas, manzanas, limones y nueces.